Trabajo con una caraja que tiene  complejos de superioridad. Es de esas personas que en vez de pedir favores, dan órdenes como si fueran jefes. Cuando habla, regaña. Utiliza la arrogancia como escudo para ocultar sus defectos y debilidades. Y lo peor de todo, cree que genera pánico en sus compañeros con sólo abrir la boca, cual Hitler.

Su actitud maquiavélica me da risa. A la vez un poco de lástima, ya que con esa manera de ser ha logrado que la gente la rechace abiertamente. Se lo merece por carecer del don de gente, el cual no se adquiere en la universidad ni viene implícito en una cuenta bancaria.

Punto.